Asomada,
a la ventana de mis pupilas profundas,
a esta mirada verde.
A mi morada sepultada en espesa quietud,
donde una niña escurridiza y diminuta se esconde
de ser mujer.
Dormida... dos veces frotaron mis párpados estos
ojos.
Y desperté a soñar.
Se abrió la puerta oxidada,
salió la viajera que da vueltas entre rayos de luna,
reflejos de sol, y luces de estrellas.
La niña mujer que rescató
los dragones más caballeros,
las princesas más piratas,
los piratas más pescadores,
las gatas más caminantes,
los ogros más soñadores,
los astronautas más navegantes